Según ha publicado el prestigioso diario gallego La Voz de Galicia, el Colegio Oficial de Estomatólogos de A Coruña recibe una media de tres denuncias mensuales sobre tratamientos incorrectos realizados por profesionales en esta comunidad autónoma, según afirman miembros de este organismo. La mayoría de las quejas hacen referencia a abusos en las ofertas de implantes de titanio y a actuaciones poco profesionales, de franquicias de empresas de odontología, cuyo principal problema, apunta el órgano rector de los estomatólogos gallegos, es que no están dirigidas por verdaderos profesionales, esto es, por dentistas.
Estas denuncias se producen al tiempo que la realizada por el presidente del Colegio de Odontólogos y Estomatólogos de Cataluña, Josep Lluís Navarro, que ha revelado abusos en la realización de tratamientos complejos, caros, innecesario y evitables ante los que el paciente no puede opinar porque carece de argumentos. En concreto, afirmó que han recibido muchas quejas de dentistas jóvenes, contratados por empresarios que no son del sector odontológico, que les inducen o les obligan a hacer tratamientos caros y de rápida ejecución, en lugar de otros más laboriosos que conservan la dentadura original, que suelen ser más baratos.
Estas situaciones han sido ratificadas a “La Voz de Galicia” por odontólogos gallegos, que no quieren revelar su identidad porque se vería dificultada su labor en la lucha contra la intrusión en este sector. «Aquí se produce algo muy similar a lo que ocurre en Cataluña. Las franquicias son un desastre. Hacen contratos a chavales recién salidos de la universidad y los meten a hacer cosas que no deben», señala, según ha publicado el diario, uno de estos dentistas.
Una vez que la denuncia llega al Colegio de Estomatólogos, se traslada al Comité de Ética, que lo analiza y emite un dictamen. En caso de una actuación irregular, el expediente se traslada a la asesoría jurídica, que lleva el caso a los tribunales. Sin embargo, se han dado casos en los que el paciente no se ha atrevido a defender la denuncia en los juzgados por miedo.
Los profesionales gallegos señalan que parte de las denuncias se refieren a tratamientos caros que fallan poco después de ser realizados. «A veces hemos enviado la denuncia al odontólogo afectado, pero, como en las franquicias duran muy poco tiempo, resulta que ya no trabaja allí y está ilocalizable».





Si después del miedo que provoca a la gran mayoría de la población acudir a un dentista y el elevado precio de los servicios, le añadimos que no son profesionales, el cuidado de la boca se va a convertir en un producto de superlujo.
Lo más triste de todo esto, es que estamos hablando de nuestra salud.
Como ex franquiciado de una de estas enseñas no puedo estar de acuerdo con lo dicho aquí: hay de todo, pero no pueden pagar justos por pecadores. Y además los colegios profesionales siempre hacen lo mismo: como se ven amenazados por quienes traen luz y taquígrafos tratan de hundir todo o nuevo, lo moderno, lo que no huele a rancio, como ellos
Estas clínicas antes debían ser talleres de coches, porque hacen exactamente lo mismo al parecer.